José Pérez Herrera comparecía en sala de prensa tras consumarse la primera derrota de la temporada en casa. El técnico xerecista lamentó los dos errores defensivos en el tramo final del partido que terminaron costando los tres puntos, así como el gran acierto del rival en dichos acercamientos. «Duele por la forma de perder. Era un partido en el que teníamos que sumar tres puntos y se nos han escapado en el último cuarto de hora, cuando parecía que lo teníamos todo más controlado».

El entrenador destacó el gran despliegue y desgaste de la primera parte, aunque no fue hasta el comienzo de la segunda cuando llegaba el gol. «Cuando lo teníamos todo controlado y cuando ellos apenas nos estaban generando situaciones de peligro, en el primer desajuste defensivo que tuvimos lo pagamos caro. Ese golpe anímico del empate cuando menos lo esperábamos hizo que rápidamente, en una acción a balón parado, nos hiciesen el segundo en otro acierto del rival. El equipo lo intentó hasta el final, buscó el empate pero esos dos golpes anímicamente nos hicieron mucho daño. Habíamos hecho un gran desgaste para ganar y nos faltó sentenciar. Nos faltó ir a por el partido y cerrarlo definitivamente, que es lo que nos está sucediendo en los últimos encuentros también».

«Es difícil mantener la concentración durante los 90 minutos y no cometer errores. El equipo estaba rayando la excelencia en ese sentido y la pena es que cuando hemos tenido esos dos fallos lo hemos pagado caro porque el rival ha acertado. Esos pocos errores que el equipo comete nos están castigando demasiado y nos sigue costando hacer goles. En la primera parte no pudimos abrir brecha en el marcador para sentenciar en la segunda y todo nos penalizó. Éramos uno de los equipos menos goleados y en diez minutos encajamos dos en dos acciones puntuales. Creo que en nuestra área pocas más acciones de peligro han habido. Han tenido una gran efectividad, han confiado, han creído en la remontada cuando se encontraron con el empate y les ha valido para llevase los tres puntos», continuaba explicando.

Incidía Pérez Herrera en el daño psicológico de los goles, en un momento del partido donde el rival no estaba en su mejor momento. «Los goles nos hicieron mucho daño porque no se veía venir, no estábamos mal, parecía que el gol iba a caer de nuestro lado y que al rival le faltaba fuelle. Y, de repente, llegó el gol y todo dio un giro. Se intercambiaron las mentalidades, parecía que los que no podíamos con esa losa éramos nosotros y ellos se vinieron arriba. El factor anímico les dio alas para encontrarse con el 1-2 en un saque de esquina y a nosotros se nos hizo el campo bastante largo. Nos afectó psicológicamente encajar el empate cuando lo teníamos todo más controlado».

Aseguraba también el técnico que la derrota espera que afecte lo menos posible al grupo. «Los jugadores tenían una motivación extra para ganar. Jugábamos en casa y ante un rival directo para intentar colocarnos más arriba pero es un partido más y lo que nos preocupa no es la derrota, nos preocupa que hay que levantar la moral a la plantilla porque ahora tenemos una salida complicada. En eso nos tenemos que centrar ya, en que esto sigue. La Liga no es coser y cantar y nos enfrentábamos a un rival potente, en un partido en el que podía pasar cualquier cosa. Ha caído de su lado y hay que trabajar para levantar los ánimos a la plantilla y para que esto no pese más de la cuenta y el equipo salga el domingo con esa rabia y con ese brío que requiere un encuentro después de una derrota.

En los últimos minutos del partido dio entrada a Valenzuela y Baeza con la intención de intentar rescatar al menos un empate. «Buscábamos jugadores verticales y desequilibrantes. Fueron dos cambios en defensa por jugadores ofensivos, en esta oportunidad no salió y lo que toca es seguir trabajando, el equipo sigue manteniendo su identidad durante muchos minutos y hay que sacar mayor rendimiento a esos buenos momentos que tiene el equipo».

Por último, Pérez Herrera ensalzaba el comportamiento y la deportividad de ambos conjuntos durante los 90 minutos. «Ha sido extraordinario. Cuando reinan la sensatez y la coherencia es normal que dentro del campo haya deportividad y que no existan problemas entre los deportistas. Ya lo hemos hablado más de una vez. Todos nos conocemos, algunos somos amigos y otros hasta familiares o hemos coincidido en otros clubes o incluso en el trabajo. Lo bonito y positivo es eso, que ha reinado la deportividad siempre dentro del pique que tiene que haber en todos los partidos».

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